Propiedades nutricionales de las fresas

Las fresas aportan pocas calorías, abundante vitamina C y antioxidantes, los cuáles contrarrestan el envejecimiento y el efecto dañino de sustancias que pueden favorecer el desarrollo de cáncer. La producción en el cuerpo de esas sustancias aumenta con el ejercicio físico intenso, la contaminación ambiental, el tabaquismo, las infecciones, estrés, dietas ricas en grasas y sobre exposición al sol.

La vitamina C es un potente antioxidante, al igual que la vitamina E y los flavonoides presentes en las fresas. La vitamina C interviene en la formación de huesos, dientes y glóbulos rojos. Asimismo, las fresas tienen elevado contenido de potasio y son bajas en sodio. Al igual que con la vitamina C, aportan ácido cítrico, ácido salicílico, ácido málico y oxálico y en menor proporción vitamina E.

 Las fresas y su salud

Si padece de anemia ferropénica o de muchas infecciones, le favorece el consumo de fresas por sus cantidades elevadas de vitamina C.

En caso de estar en los primeros meses de gestación, su consumo resulta adecuado por su abundancia de ácido fólico o folatos.

En los casos de hiperuricemia o gota, las fresas poseen un efecto diurético beneficioso. Igualmente si se tiene hipertensión arterial u otras enfermedades asociadas a retención de líquidos. En caso de litiasis renal favorecen la eliminación de ácido úrico y sus sales; sin embargo, si ésta es por cálculos de oxalato, dado su contenido de ácido oxálico, están desaconsejadas.

Si usted tiene alergia a la aspirina (ácido acetilsalicílico), no es recomendable que las consuma en grandes cantidades, pues el contenido de salicilatos en las fresas es el responsable de las reacciones cutáneas (urticaria) que provoca.

En caso de poseer colesterol elevado, principalmente el colesterol malo o LDL, los antioxidantes contribuyen a reducir el riesgo cardiovascular y cerebro vascular que puede causar esta enfermedad.

El ácido cítrico que poseen tiene acción desinfectante; el ácido salicílico tiene acción antinflamatoria y anticoagulante, y la vitamina E interviene en la estabilidad de las células sanguíneas y en la fertilidad. El potasio que posee es necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso, para la actividad muscular normal e interviene en el equilibrio de agua en nuestro cuerpo.

Usos medicinales de la fresa

La fresa se puede utilizar como remedio natural para diferentes dolencias.  Veamos un resumen de sus principales usos tanto de forma interna, mediante su  ingesta, o de forma externa mediante la aplicación sobre la piel.

Uso interno

Las hojas y raíces de la planta de la fresa contienen numerosas sustancias  con acción diurética y antirreumática. La infusión de hoja y raíz ayuda a eliminar el exceso de líquido y de ácido úrico. En este sentido,  estaría indicado en casos de gota, artritis y retención de  líquidos.

La fruta ayuda a reducir los niveles de colesterol en sangre ya que posee alto contenido en ácido ascórbico (vitamina C) y también  tienen lecitina (disminuye la absorción de colesterol) y pectina (fibra  soluble).

Los minerales y vitamina C hacen de la fresa una fruta excelente en  pacientes con anemia.

En las hojas podemos encontrar numerosos compuestos con propiedades  antinflamatorias. Entre ellos destaca el ácido salicílico, flavonoides (principalmente catequina y quercetina) y minerales (entre los que destacan el  magnesio y el cobre). También la raíz tiene una concentración considerable de  sustancias antinflamatorias. Con este fin se puede tomar infusión de hojas o  cocción de raíz, ambos preparados son útiles en pacientes de artritis y otros  procesos inflamatorios crónicos.

Uno de los efectos más conocidos y utilizados de la fresa es el astringente. Esta acción es debida al alto contenido en taninos que presenta principalmente la hoja. La cocción de hojas de fresa y su acción  astringente es útil contra la diarrea y llagas bucales.

Algunos estudios asocian el consumo de folatos con el  control de las concentraciones plasmáticas de PCR (proteína C reactiva) y de  homocisteína. Una deficiencia de folatos puede derivar en un aumento de  homocisteína y PCR en sangre, lo que está asociado a un aumento del riesgo de  sufir un accidente cerebro vascular, infarto de miocardio y otras patologías cardiovasculares. 250 g de fresas aportan el 50% de la ingesta diaria recomienda  de folatos. Así, la fresa puede ayudar a mantener la salud cardiovascular. A este efecto también contribuye la vitamina C.

Uso externo

De la fresa se pueden aprovechar algunos efectos beneficiosos de forma  externa como tratamiento o prevención de algunos problemas dermatológicos o como producto  de belleza.

La actividad antibacteriana del zumo de fresa, junto con su  acción vulneraria (cura llagas y heridas), se ha utilizado de forma tradicional  para tratar diferentes afecciones cutáneas como acné y  heridas.

La infusión de hojas se puede utilizar para tratar llagas y úlceras  bucales aprovechando su acción astringente.

Aplicar directamente el fruto frotando sobre los dientes protege contra  caries y previene la formación de sarro. Actúa como dentífrico  natural. La acción astringente y antinflamatoria hacen que esta  aplicación sea buena también para aliviar la gingivitis y sangrado de  encías.

En cosmética natural la fresa se puede utilizar de diversos modos. El zumo  de fresa se puede utilizar como ingrediente central en mascarillas y cremas para  el cuidado de la piel facial, como cremas limpiadoras, cremas nutritivas, por  ejemplo mascarilla  de fresas contra el acné. Es interesante su acción “blanqueante” sobre las  manchas de la piel aplicando directamente el zumo de fresa sobre la piel. Un  emplaste de hojas machacadas aplicado sobre la piel tiene efecto  antiarrugas.

Fuente: http://www.ecoagricultor.com

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