Desayunos macrobióticos

El desayuno es una de las comidas más importantes del día, sin embargo muchas personas no tienen claro cómo resolverlo, comiendo algo con el objetivo principal de que sea rápido para apurar el máximo tiempo de sueño antes de empezar a trabajar. Para entender qué significa desayunar bien me gustaría resaltar el significado de la palabra desayuno. Desayuno quiere decir deshacer el ayuno al que hemos sometido al cuerpo durante toda la noche. Así tenemos una pista de cómo tendría que ser un desayuno ideal: de digestión fácil para empezar a poner en marcha el cuerpo poco a poco, variado y a la vez que nos aportara mucha energía y vitalidad para poder afrontar todas las actividades que se sucederán durante la mañana, es decir, el periodo más productivo del día.

Es costumbre en nuestro país cenar muy tarde e irse a la cama casi inmediatamente después sin dar tiempo a hacer la digestión. Este hábito afecta muy negativamente al periodo de descanso nocturno, ya que el cuerpo tiene que emplear mucha energía en hacer la digestión y no puede realizar tareas de restauración y regeneración celular como sería conveniente, provocando que por la mañana nos levantemos cansados, irritables y sin apetito. Dejar pasar un mínimo de dos horas después de cenar (y mucho mejor tres) antes de ir a dormir es una costumbre que a la larga hará mucho por nuestra salud y nuestra calidad del descanso. Cuando este tiempo se respeta haciendo una cena temprana el ayuno nocturno será de al menos 11 o 12 horas, que es un tiempo suficiente para levantarse con energía y apetito.

Otro factor importante a considerar es el tiempo disponible para nuestro desayuno. El ritmo de vida actual nos lleva a tener los minutos contados especialmente por la mañana y por esa razón no nos paramos a pensar en nosotros mismos y a atender adecuadamente nuestras necesidades. Una forma sencilla de solucionar este problema es la de planificar con antelación. Podemos preparar el día anterior nuestro desayuno, o incluso tenerlo preparado para varios días, y sólo necesitaremos calentarlo en pocos minutos. Si de todas maneras nos levantamos con poco apetito y preferimos desayunar más tarde podemos tomar algo de beber y llevarnos un buen bocadillo o una crema de cereales en un termo que podemos haber preparado la noche anterior. Como todo en la vida, es cuestión de coordinar con cierta flexibilidad.

¿Desayuno dulce o salado?

Desde el punto de vista energético no es muy recomendable empezar el día con mucho dulce (especialmente con azúcares refinados, como pastas, mermeladas, bollería). La razón es que este aporte de azúcares de absorción rápida nos darán una importante subida de glucosa pero durante muy poco tiempo. De esta forma a media mañana nuestro nivel energético baja en picado y nos vuelve a atrapar en esta rueda sin final de más azúcar y bebidas estimulantes. A la larga este tipo de desayuno nos lleva a una pérdida importante de minerales, niveles altos de acidez en la sangre y debilidad de nuestro sistema nervioso e inmunitario.

A continuación hacemos algunas sugerencias para hacer un desayuno saludable y que nos aporte una buena energía y vitalidad. Recomendamos empezar el día con una bebida caliente para que nos prepare el sistema digestivo. Puede consistir en una infusión o una sopa de verduras con miso.

Bebidas para el desayuno

  • Tés de tres años, bancha o kukicha, alcalinos y neutros (sin excitantes, apto también para niños).
  • Té de rooibos, alcalino y neutro.
  • Infusión de romero, tomillo o salvia.
  • Infusión de regaliz.
  • Infusión de canela.
  • Café de cereales.
  • Sopa de verduras con miso.

Opciones de desayuno:
Ideal :
• Crema de cereales integrales, con un toque dulce o un toque salado (ver receta más abajo).

Rápido y fácil:

Lo de siempre                              Desayuno sano y natural
Leche                                              Leche de cereales o de frutos secos sin azúcar (Evitar la leche de soja)
Mantequilla/nata                           Cremas de frutos secos
Pan blanco                                    Pan integral de calidad
Crispis/cereales-inflados          Cereales inflados sin azúcar
Mueslis azucarados                    Copos de cereales sin azúcar

Para trabajo muy físico:

Lo de siempre                             Desayuno sano y natural
Huevos/queso                             Tofu/Tofu ahumado
Embutidos/salchichas               Seitán/Tempeh
Hamburgesas                             Hamburguesas vegetales
Estimulantes (café, té…)           Sopa de miso con algas/te verde o negro con limón/café de cereales
Patés                                             Patés vegetales (hummus, patés de tofu…)

Dulce:

Lo de siempre                            Desayuno sano y natural
Chocolate/crema-de-cacao     Crema de algarroba y avellanas
Yogurt                                           Copos de avena/crema de cereales con miel de arroz
Zumos con azúcar                     Zumos naturales de verduras y/o frutas
Mermeladas comerciales        Compotas y mermeladas naturales sin azúcar
Pastelería/bollería                     Galletas sin azúcar/ tortas de arroz o maíz/ magdalenas caseras/ tartas de mijo/ crepes
Pan blanco                                  Pan integral de levadura madre/pan germinado
Endulzantes artificiales            Miel de arroz o cebada/amasake/sirope de manzana

Nota sobre el pan en la fase curativa – Para personas que estén en un proceso de recuperación de la salud con lun tratamiento de macrobiótica, el pan sólo debemos usarlo en la transición a la fase curativa, en pequeña cantidad y si tenemos mucho antojo. La explicación de por qué debemos evitar este alimento en la fase curativa es porque crea muchas mucosidades que dificultan la limpieza del cuerpo. Además la energía del pan es muy fuerte, muy contractiva y muy secante y debemos evitar todas las energías extremas, para ayudar al cuerpo a encontrar de nuevo su equilibrio. En el plano psicológico el pan es un fuerte fijador de nuestros apegos, nos hace ver los cambios más difíciles. Al igual que el pan todo tipo de harinas horneadas deberán evitarse igualmente.

Crema de cereales.
La crema de cereales integrales es un gran tesoro nutricional y energético. Se puede hacer con un sabor muy agradable y de muchas maneras. Con ella nos sentiremos llenos de energía y concentración durante toda la mañana y sabremos que estamos bien alimentados. Cuando hablamos de crema de cereales no nos referimos a los copos o al muesli. Este tipo de cereales ya procesados tienen una aportación energética y nutricional inferior a los cereales integrales completos. Pensad que un grano de cereal es la semilla de una planta, tiene en su interior un enorme potencial de vida y creación, y este mismo grano, aplastado en forma de muesli se irá oxidando poco a poco perdiendo parte de sus vitaminas con el tiempo y será incapaz de generar una nueva planta.

La crema de cereales puede cocinarse para 4 o incluso 5 días y mantenerla en el frigo, dándole un toque diferente cada día para crear variedad en nuestros desayunos. Su consistencia variará en función de nuestras necesidades y nuestro gusto pudiendo elaborar cremas muy líquidas y cremosas (cocinadas con 7 u 8 partes de agua) o bastante espesas (cocinadas con 5 partes de agua) y que luego podemos aligerar al calentarlas añadiendo zumos de frutas, bebida de cereales o simplemente agua. Es importante que evitemos tomar la crema directamente del frigorífico y la calentemos para que recupere su textura cremosa y suave, y tome una temperatura agradable para el cuerpo.

Esta crema la podemos hacer variando los cereales, así obtendremos diferentes sabores. Los cereales para ganar peso son la avena y el arroz dulce, y los más ligeros son la cebada y el arroz. Podemos hacerla de un sólo cereal o combinar un par de ellos, en este caso sugerimos tomar el arroz como cereal base. Por ejemplo, crema de arroz, de mijo, de cebada, de arroz3/4 + mijo1/4, de arroz3/4 + avena ¼, de arroz ¾ + cebada ¼, arroz¾ + quinoa1/4, etc. Como siempre en la cocina no hay nada equivocado y podemos jugar a experimentar qué sabores nos apetecen en cada momento.

A continuación presentamos la receta de la crema de cereales y algunas sugerencias para darle un toque dulce o salado.

Receta de la crema de cereales integrales:

  1. Lavar los cereales con abundante agua y tirar esta agua, varias veces.
  2. Remojar los cereales con 5 a 8 partes de agua durante toda la noche.
  3. Añadir al agua de remojo una pizca de sal y tapar.
  4. Cocer en olla a presión con el fuego al mínimo (no debe girar), o en olla normal tapada con el fuego al mínimo, durante al menos 2 o 3 horas. (Se puede emplear un difusor para ayudar a que la llama sea muy suave).
  5. Lista para “aliñar” y tomar. Se conserva en el frigo durante 4-5 días.

Sugerencias para dar un toque dulce:

  • Cocer la crema con una cáscara de naranja o limón y una ramita de canela. O añadir la raspadura al final.
  • Añadir un poco de miel de arroz o cebada junto con unas semillas tostadas.
  • Mezclar con un poco de amasake.
  • Añadir unas pasas u orejones troceados y unos frutos secos tostados.
  • Cocer la crema con castañas.
  • Cocer la crema con una estrella de anís.
  • Aligerar la crema con un poco de bebida de arroz y canela en polvo.
  • Mezclar con un poco de crema de frutos secos diluida en zumo de manzana.
  • Mezclar con un poco de compota de manzana u otra fruta de temporada.
  • Añadir un poco de mermelada de verduras y/o fruta. (Ver receta más abajo.)
  • Mezclar con un poco de cebolla caramelizada. (Ver receta más abajo).
  • Añadir una rebanadita troceada de pan de trigo germinado.

Sugerencias para dar un toque salado:

  • Añadir unas gotitas de salsa de soja, un poco de gomasio, gomawakame o umeboshi.
  • Añadir algunos trocitos de verdura cocida (calabaza, cebolla, zanahoria…)
  • Añadir una hoja de alga nori tostada y troceada.
  • Tomarla con unos trozos de verduras 5 minutos al vapor (flores de brócoli o coliflor, por ejemplo).
  • Tomarla con una rica sopa de miso.
  • Añadir frutos secos tostados y/o semillas tostadas.

NOTA: Todas estas sugerencias pueden combinarse entre ellas y también te invitamos a experimentar con nuevos sabores.

Receta de mermeladas:

  1. Trocear la fruta y/o la verdura con la que queremos hacer mermelada, en trozos de similar tamaño.
  2. Cocinar con una pizca de sal y con agua que cubra la mitad del volumen de las verduras a fuego mínimo y tapadas durante 20 mín o más. Cuanto más se cuecen más dulces se quedan.
  3. Triturar y espesar el puré con un poco de kuzu o arruruz diluido en agua fría, que iremos añadiendo a la vez que movemos constantemente.
  4. Añadir miel de arroz para endulzar al gusto.

Sugerencias de mermeladas:

  • Zanahoria con miel de arroz y raspadura de limón.
  • Manzana y calabaza cocidas con zumo de manzana.
  • Calabaza y castañas cocidas con zumo de manzana.
  • Peras cocidas con una estrella de anís.
  • Zanahorias y manzanas cocidas con zumo de manzana y canela.
  • Calabaza con raspadura de naranja.
  • Peras cocidas con ciruelas secas.
  • Melocotones cocidos con orejones.

¡Y muchas más!

Receta de Cebolla caramelizada:

  1. Cortar una buena cantidad de cebollas en medias lunas muy finas.
  2. Saltear en un cazo de fondo grueso (muy bueno si es de hierro fundido) con un poco de aceite de sésamo o de oliva y un poco de sal, hasta que las cebollas suden su jugo.
  3. Tapar y poner el fuego al mínimo (se puede usar una placa difusora) y cocer durante 3 o 4 horas, hasta que las cebollas se tornen de color marrón y su sabor sea muy dulce.
  4. De forma opcional se puede añadir un poco de melaza de cebada para aumentar su dulzor.

Fuente: http://aprendiendo-macrobiotica.blogspot.com.es/2007/11/desayunos.html

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