No es nuestro objetivo analizar la composición química de la lluvia ácida, sino saber qué le hemos hecho los humanos a nuestro medio para convertirlo en una fuente de patologías en lugar de hacer de este hábitat, un lugar digno para la vida nuestra, y de quienes comparten nuestro mismo aire, usan nuestros mismos ríos y se mojan con nuestra misma lluvia: los animales, que tienen el mismo derecho que nosotros o más, ya que ellos no degradan la naturaleza, de que el medio ambiente se conserve sano.

La lluvia debería ser pura y limpia, si no hubiéramos usado productos contaminantes durante tanto tiempo sin preocuparnos por las consecuencias, especialmente luego de la Revolución Industrial. Los combustibles que nos dan calor, como el aceite o el carbón o la gasolina que mueve nuestros vehículos, o lo que se utiliza para producir energía eléctrica, son los principales culpables de este problema, a los que habría que agregar, aunque en menor medida, el humo del cigarrillo. Los gases emanados de estos contaminantes, forman ácidos nítricos y ácido sulfúrico, en combinación con el vapor de agua, que normalmente hay en la atmósfera. Si bien la lluvia ácida se forma en las nubes altas, las precipitaciones las hacen volver a la tierra, y esta agua contaminada, al evaporarse, va a formar otra vez nubes que contendrán futuras precipitaciones ácidas.
Los efectos nocivos de esta lluvia ácida, cuyo nombre se debe a Angus Smith, quien le adjudicó su nombre en el año 1872, fueron advertidos cien años más tarde en la Conferencia de Estocolmo. Es muy alarmante la contaminación en las grandes ciudades, por ejemplo en Ciudad de México, el norte de Europa y el este de Estados Unidos.
La lluvia ácida, al tener ácidos disueltos tiene una disminución de su PH, que en este caso es menos de 5, siendo particularmente peligroso si llega a descender a 3. El PH es una escala que de 0 a 14, nos va indicando cuan ácida o alcalina es una sustancia. Debilita las plantas, e impide un adecuado proceso de fotosíntesis. Las hojas pierden su capa cerosa, lo que las hace más proclives a enfermarse. Los peces son particularmente afectados por este problema,.sobre todo los más pequeños. Los propios edificios que el hombre ha construido, se deterioran por la acción de esta lluvia. El suelo pierde nutrientes.

En el ser humano pueden causar trastornos respiratorios, y malestares ocasionados por beber agua con demasiada cantidad de mercurio, cobre y aluminio.
Es importante que sin dar la espalda al progreso hallemos nuevas formas combustibles que no afecten el único ecosistema que tenemos. Se deben usar combustibles con menor cantidad de azufre, añadir hidrógeno en la refinación del petróleo. Tratar el carbón eliminando sus impurezas, al sumergirlo en líquido, para desprender los contaminantes que quedan adheridos a la base del receptáculo, ya que no flotan, etc. Otras soluciones económicas serían el uso racional de vehículos, ya que el parque automotor ha crecido a límites desproporcionados y en forma inútil. Es sumamente común ver trasladarse a una persona por vehículo, lo que debería evitarse, estimulando el uso de medios de transportes colectivos. El uso de bicicletas, para quienes no padecen de impedimentos físicos, es una buena manera de ahorrar dinero, hacer gimnasia, y contribuir a la calidad de vida.

Fuente: http://www.vegetomania.com

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