Los edificios que desean cumplir criterios de sostenibilidad suelen tener jardines cuyas funciones más destacadas son crear una zona verde, recuperar la huella ecológica que sobre el territorio ejerce el edificio, proporcionar oxígeno, aprovechar el agua de lluvia o evitar la erosión causada por las escorrentías. En muchas ocasiones, estos jardines son los llamados “tejados verdes”, los cuales disminuyen las pérdidas o ganancias excesivas de calor en la cubierta gracias a sus capacidades aislantes.

Además de su función ecológica, desempeñan un importante papel en la salud y el bienestar de las personas. Está demostrado que el aire fresco no contaminado, la luz solar y el contacto directo con vegetación y fauna natural mejoran la salud y, en el caso de los enfermos, acelera sus procesos de recuperación. Sus características y funciones son diversas:

• Permitir la percepción del cambio de estaciones a los ocupantes de los edificios, lo que les conecta mental y espiritualmente con los ciclos de la naturaleza.

• Aportar luz solar directa, tanto en las zonas del jardín como en el interior del edificio. Así, a través de ventanales o lucernarios, se transporta mediante reflexión la luz diurna exterior hacia el interior de los edificios.

• Proporcionar olores naturales. En algunos centros sanitarios se procura que estas esencias aromáticas correspondan a especies vegetales que tengan relación con las enfermedades que se tratan en el centro.

• Favorecer la infiltración de agua de lluvia, evitando escorrentías que provocarían la erosión del terreno.

• Conectar el interior del edificio con su espacio exterior, creando una buena integración entre el espacio humanizado y la naturaleza.

La vegetación empleada es autóctona y, generalmente, ornamental, aunque en algunos casos se usan huertos cuidados por los ocupantes del edificio o por los pacientes como parte de la terapia.

De los numerosos jardines sanadores, en primer lugar, hay que destacar, el del Instituto Guttmann de Barcelona. Este espacio permite una gran insolación natural de las habitaciones y, al mismo tiempo, ofrece un amplio espacio de paseo, reposo y de terapias de recuperación para los pacientes del centro.

En el exterior, concretamente en los Estados Unidos, el Concord Hospital de Massachusetts dispone de una cubierta verde y un jardín que conecta el interior del centro con el bosque que lo rodea. Por último, merece una mención especial el jardín sanador del Dell’s Childrens Hospital, de Texas, en el que se recrean cinco ecosistemas naturales. Esto permite a los visitantes del centro disfrutar de una terapia sanadora y, al mismo tiempo, de una auténtica lección de ecología viva.

Fuente: http://www.elcorreodelsol.com/articulo/jardines-sanadores

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